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¿Cómo se piensa la enfermedad en MTC?


¿Qué es la enfermedad? ¿Qué es un enfermo? ¿Es la salud lo contrario a la enfermedad? ¿Qué se considera "ser sano" en esta sociedad?

En Occidente estamos acostumbrados a pensar la salud como la ausencia de la enfermedad, y al Sistema de Salud y sus herramientas como el ejército que lucha contra esas enfermedades. Basta con saber que las herramientas a disposición de la medicina occidental son llamadas "arsenal terapéutico". Esto ya nos acomoda en un lenguaje de lucha y de conflicto, de ataque y contra-ataque.

En el imaginario colectivo se entiende a la enfermedad como algo externo que nos ataca, que se nos metió dentro y nos está haciendo daño, algo que nos pasó, algo que nos es ajeno y es fundamentalmente enemigo. Suele hablarse de la gente que sobrevive a grandes enfermedades como "guerreros", "luchadores", y los que mueren son vistos como víctimas que no pudieron ganarle a la enfermedad, como quien gana o pierde una guerra. Pero creo que es un error pensar el cuerpo como un campo de batalla.

 

El cuerpo y el afuera

El cuerpo soy yo y yo soy mi cuerpo. Yo no vivo en él, soy también él. El cuerpo es una maravilla de sincronicidad, precisión y complejidad cercano a lo increíble. Tenemos sistemas de regulación que se relacionan e influyen de forma equitativa en todo lo que somos. Somos materia y también somos energía.

La MTC sabe que el ser humano es un "ente-meteorológico", que relaciona homesostáticamente su interior y el exterior en el que habita. Nos afectan las energías del mundo, las temperaturas, las estaciones del año, los entornos psico-afectivos en que nos encontremos, las relaciones interpersonales, la alimentación, la contaminación, la educación, la sociedad, los roles que ocupamos, el amor, la pena, la alegría, la injusticia, el rencor. Somos indivisibles y todo lo que nos rodea y nos sucede nos conforma también, ya que constantemente nos estamos interrelacionando y abasteciendo de ese entorno.

La MTC sabe que todo, absolutamente todo en el Universo responde a las mismas leyes: Yin-Yang, Cielo-Hombre-Tierra, y Cinco Movimientos.

El cuerpo, obviamente, también. Cada parte del cuerpo y cada función puede encuadrarse en 5 Movimientos y en Yin Yang. Por lo que cuando se contracturan mucho los músculos sabemos que habrá también posible sintomatología en la visión, quizás aparezca irritabilidad, cefaleas, insomnio, competitividad, ojos rojos, calambres, irregularidad menstrual, etc. Porque sabemos que todas esas cosas son parte del Movimiento Madera, y si se altera el Movimiento muchas cosas comenzarán a desequilibrarse, porque son el reflejo del mismo problema, están regidas por la misma energía.

Las relaciones que la persona muchas veces sospecha pero no se atreve a mencionar, son preguntadas y explicadas por el terapeuta de MTC, las relaciones con el frío y con el calor, con ciertos horarios, con zonas del cuerpo que parecieran no tener relación alguna, con situaciones psico-afectivas, con los sueños, con su digestión, con sus hábitos, con la menstruación, con todo lo que nos compone. Todo eso nos pinta el cuadro de cada individuo, para entender a la persona y no sólo a la enfermedad. La medicina china no trata enfermedades, trata personas. Analiza qué parte bioenergética de ese individuo no está funcionando bien y por qué, qué energías no están circulando o no se están generando bien, qué órganos o vísceras están alteradas en sus funciones, qué canales energéticos están bloqueados, qué cosas están en vacío y cuáles en exceso. Teniendo formas específicas para intentar resolver cada una de esas situaciones.

 

"Se enferma el que puede"

Hace un tiempo comenzó a hablarse de "lo emocional", y empezó el auge de la psicología moderna. Eso ya fue un avance, porque antes esa visión de las cosas se consideraba poco científica o directamente falsa. A partir de ese momento los médicos comenzaron a diagnosticar como de "origen emocional" las patologías a las que no lograban adjudicar una causa "lógica". Si bien se acercaban un poco más a la verdad, seguía siendo muy frustrante para la gente cuando se les decía que no había causa. Decir que algo era de origen emocional era casi como decirles que era de mentira, que se lo estaban inventando, que al ser psicosomático so les puede prescribir una medicación y "hacer que se vaya". Esto sucedía (y sucede) mucho con la fibromialgia y otros casos similares en que hay síntomas pero parece que "todo está bien", así que no habría razón para que haya dolor. La MTC sabe que eso no es así, y que sólo porque algo no aparezca en los diagnósticos por imagen o en análisis de laboratorio no significa que no exista, porque sabe que así como tenemos lo físico y lo emocional, también existe lo energético. Y que además éste sistema es la cúspide de la pirámide biológica, teniendo influencia excepcional sobre los demás estratos.

El paso que le falta dar a la medicina alopática es entender que somos también energía, y entender sus mecanismos para poder regularla cuando sea necesario, y considerar los factores medioambientales que tanto nos influyen.

Es una visión individualista pensar que nada tenemos que ver con "el afuera", con "los otros", aislándonos de nuestro ser social, colectivo y medioambiental, olvidando que la enfermedad no es algo que "nos sucede" porque tuvimos mala suerte, o algo que nos está atacando, sino una situación que pudo producirse en nosotros porque nuestro cuerpo así lo permitió, ya sea porque nuestros terrenos estaban débiles, nuestra energía era deficiente o estaba bloqueada en su circulación, porque nuestras funciones biológicas no estaban funcionando correctamente y permitieron que nos debilitemos. Ya lo dijo Pasteur: "El microbio no es nada, el terreno lo es todo".

"Se enferma el que puede": Claramente no nos enfermamos todos de las mismas cosas ni en la misma intensidad, no todos somos alérgicos, no todos somos celíacos, no todos tenemos hipotiroidismo. Para que haya enfermedad tiene que haber predisposición bioenergética, tienen que haber terrenos débiles y energías neutralizadoras deficientes.

La medicina occidental se concentra en el síntoma, no le importa mucho por qué apareció. Muchas veces cree que el síntoma ES la enfermedad, y dando un analgésico, corticoides o un antibiótico considera que su trabajo ya está hecho. Muchos médicos me han dicho muchas veces "eso aparece porque sí, no hay una razón", y eso no es cierto. También me han dicho "eso no tiene solución, lo único que podemos hacer nosotros es enseñarte a convivir con la enfermedad", o "esa medicación es de por vida". Yo sé que hay razones y sé bien que hay soluciones, nada me aparece porque sí, nada le sucede a un organismo porque sí, todo responde a esta danza del equilibrio entre el yin y el yang, este dinamismo entre el caos y el orden que hace posible la vida. Entendiendo sus mecanismos energéticos podemos saber que así como se altera, se puede equilibrar nuevamente.

 

La responsabilidad del individuo y sus limitaciones

La MTC actúa simplemente devolviendo el equilibrio de las funciones bioenergéticas para que el cuerpo se repare a sí mismo. En la medicina china el "paciente" no es un sujeto pasivo que se averió y será reparado por el médico, la persona debe entender lo que está sucediendo en su cuerpo y cómo suprimir lo más posible las causas que permitieron esa enfermedad: la alimentación, el exceso de trabajo, los enojos, el consumo de sustancias dañinas, la culpa, el descanso, la exposición a ciertas temperaturas, las contradicciones, la falta de ejercicio, el sobrepeso, el estrés, el agotamiento.

Hipócrates dijo "Cuando alguien desea la salud es preciso preguntarle primero, si está dispuesto a suprimir las causas de su enfermedad".

Ese síntoma que molesta es también un aviso de que lo que no está bien, y atendiendo a su llamado en vez de silenciarlo, se puede llegar a la raíz de los problemas y resolverlos. Cada uno debe hacer lo que esté en su mano para fortalecer los terrenos que se han debilitado por su propio estilo de vida o circunstancias externas. Poco sirve a largo plazo aplicar un remedio sintomático si en cuanto deje de usarlo voy a volver a enfermarme, ya que no he cambiado nada, sin mencionar que esa medicación probablemente me genere otros daños.

El "paciente" es activo y es responsable de lo que esté en su mano, pero también hay cosas que no están en control de toda la gente, como la pobreza, la injusticia, la contaminación, la alimentación química, el bombardeo mediático, la competitividad y la agresividad que prácticamente se exige en el mundo moderno, el consumismo, el exceso de trabajo, el abandono del Estado, el exceso de medicación, el estilo de vida fuera de los ciclos naturales.

 

"Primero hay que poder comer"

Últimamente "lo espiritual" se ha puesto de moda. Lo cual es maravilloso y super necesario, pero como casi todo lo que se pone de moda, muchas veces no se hace de una forma profunda y realmente incorporada, sino como el equivalente a la comida chatarra de lo espiritual, una espiritualidad berreta que es en realidad una máscara para el individualismo.

"Si sucede conviene". Ese pensamiento me incomoda. Sí, seguro que conviene, pero ¿a quién?. A la gente que vive en la pobreza no creo que le convenga, tampoco al trabajador que labura sin descanso y apenas le alcanza para vivir, a quien no puede estudiar o cultivar su espíritu por tener que laburar todo el día, a la gente que vive en la calle. No a todos les conviene lo que sucede.

Claro que esas frases apuntan a que cada uno tiene el poder de manifestar su realidad y eso puede representar un gran empoderamiento (que además es cierto, siempre se puede crear una realidad mejor), pero hay quién tiene muchas herramientas y quién no tiene ninguna, y esa proporción no siempre es acompañada de la virtud o el merecer.


Es la temida espiritualidad burguesa. Una maestra de medicina china dijo una vez "sí, meditemos, que medite el mundo entero, pero para meditar primero hay que poder comer".

Por ejemplo, en la visión cuántica cualquiera puede manifestar una realidad abundante, pero es más fácil manifestarla si ya veníamos de una realidad similar y contamos con un abanico de herramientas para llegar a ello, y será quizás más complejo hacerlo si partimos de una realidad de escasez y dificultades primarias, el salto si bien no es imposible, es distinto.


La medicina china plantea tres necesidades o pulsiones básicas del ser humano, la primera es la SUPERVIVENCIA, la segunda es la PROCREACIÓN, y la tercera es el CONOCIMIENTO. Para poder llegar a la tercera, primero hay que garantizar las primeras dos (no implica realmente procrear, sino tener un cuerpo sano que podría hacerlo si lo desea). En términos de población general, si no tengo suficiente para sobrevivir, no voy a tener energía ni mucha pulsión para búsquedas espirituales.

No todo lo que pasa es producto del equilibrio del Universo, a veces -y más aún en una sociedad enferma- es producto del desequilibrio. Asumir que las injusticias son deseo divino o equilibrio cósmico es triste, porque muchos tendrán dinero y comodidades, pero están también enfermos, porque sus entornos lo están, porque sus sociedades lo están. Nos perjudicamos todos. Recordemos que nos alimentamos del entorno también.

Así como sucede en lo macro sucede en lo micro, así como el cuerpo se desequilibra y se enferma, también sucede en la sociedad, y la única forma de sanarnos es volver a ese equilibrio. Todos somos uno. No podemos ser deterministas cuando nos va bien y creer en el azar cuando nos va mal.

 

Tratar desde el amor

Ver la enfermedad como un enemigo contra el que hay que luchar es también un error. Por ejemplo, en medicina china sabemos que debe haber un equilibrio entre el yin y el yang, uno controla al otro: cuando uno se debilita el otro se exacerba y viceversa. Supongamos que tenemos un caso de Exceso de Yang: podemos sedar el Yang para que no crezca tanto, para limitarlo un poco y que no cause tanta sintomatología, pero lo que realmente hay que hacer es tonificar al Yin. Hay que tonificar lo que está en deficiencia, para que cuando se fortalezca controle al Yang y se retome el equilibrio natural del organismo. Claro que hay que controlar la enfermedad, pero más aún hay que fortalecer las partes o sistemas del cuerpo que se debilitaron y permitieron su desarrollo. Y principalmente entender que esa enfermedad no nos es ajena, la producimos nosotros, es nuestra. Aprendamos de ella.

Hay que nutrir lo suave, el cariño, la alegría, cuidar nuestro cuerpo, darle lo que necesita, dejar de dañarnos, cuidar las relaciones interpersonales, cuidar al otro que también es parte de uno. Sentir el amor, sentirnos parte del todo. Entendernos como seres que interactuamos permanentemente con el exterior y con los demás, cultivar una sociedad digna, un medioambiente sano, mantener un cuerpo equilibrado y una mente amorosa. Esa es la salud.

#Reflexiones

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